En el corazón de la parroquia de Salcedo, en Pontevedra, se celebra una cita que va mucho más allá de un simple festejo popular. La Festa da Veciñanza Comuneira es el reflejo vivo del orgullo de pertenencia a la tierra y el resultado de una voluntad colectiva por recuperar y poner en valor el monte comunal, convirtiéndose en el epicentro donde se fusionan la memoria histórica y la alegría de compartir.
Esta celebración nació de un impulso ciudadano en 2014, cuando la Asamblea General decidió que era fundamental crear un encuentro estival que dinamizara la vida social. El objetivo era claro: fomentar la participación comunitaria y crear un modelo de desarrollo económico y social basado en la gestión sostenible de los productos rurales, asegurando que las nuevas generaciones no olviden el valor de lo que es de todos.
Evolución y momentos memorables de la fiesta
A lo largo de sus ediciones, el evento ha crecido en dimensiones y significado. En sus inicios, como ocurrió en la primera edición de 2015, la fiesta fue un despliegue de actividades que unieron a cinco generaciones distintas. Aquellos primeros días estuvieron marcados por proyecciones documentales sobre el monte comunal en Galicia, partidos de fútbol mixtos y recreaciones de las labores del campo de los años 50, cerrando la jornada con una comida donde ya participaron más de 250 personas.
Con el paso del tiempo, el programa se ha diversificado para atraer a todo tipo de público. Se han organizado carreras ciclistas y MiniBTT por el monte de San Martiño, promovidas por entidades locales como el Club Ciclista Farto. Asimismo, la curiosidad cultural ha tenido su espacio con visitas guiadas para observar la construcción de cabañas prehistóricas o la talla artística de jabalíes en troncos de carballo, demostrando que el monte es un museo vivo.
El reconocimiento a los guardianes del monte
Uno de los pilares de esta fiesta es el agradecimiento a quienes lucharon por la tierra. Se han instalado monolitos y placas conmemorativas para honrar a quienes defendieron el monte frente a conflictos de titularidad, como el ocurrido con la empresa Brilat. Recientemente, se creó la distinción de valedores e valedoras da Veciñanza Comuneira, un premio destinado a resaltar la entrega personal a la causa comunal.
- Entre las personas distinguidas destacan Cipriana Carabelos Farto, Dolores Ruibal Garrido y Manuela Pazos Pastoriza, cuya valentía en los juzgados fue crucial para recuperar terrenos que estaban en manos del Ministerio de Defensa.
- También se ha reconocido la labor técnica de figuras como el arqueólogo y doctor Buenaventura Aparicio, el ingeniero agrícola Ángel Bravo Portela y el compromiso de Xosé A. Pereira Martínez, vinculado a la Organización Galega de Montes.
Un momento especialmente emotivo ha sido el homenaje a Fernando Pintos Pereira, quien lideró la entidad durante un cuarto de siglo (entre 2000 y 2025) y fue galardonado con el Premio Cidade de Pontevedra, dejando una huella imborrable en el tejido social de la zona.
Actividades tradicionales y convivencia
La estructura de la jornada suele combinar el deporte, la naturaleza y la gastronomía. Desde exhibiciones de pastoreo con perros Border Collie en el campo de fútbol de O Casal hasta rutas por la orografía de Pozos de Méndez y el sendero de las fuentes, la fiesta invita a caminar y descubrir el paisaje. La música nunca falta, ya sea con la energía de la charanga «A cabeza non para», las actuaciones del duo Maremao o los clásicos cantos de taberna que animan la sobremesa.
El plato fuerte, sin duda, es la comida de confraternidad que se organiza habitualmente en el espacio del antiguo campo de tiro. En las ediciones más recientes, la asistencia ha batido récords, reuniendo a casi quinientas personas que comparten mesa y recuerdos, reforzando los vínculos entre los propietarios del monte y el resto de los vecinos, quienes son siempre bienvenidos a sumarse a la comunidad.
Este encuentro anual logra que el monte de Salcedo no sea solo un recurso natural, sino un espacio de cohesión donde se graban en piedra los nombres de los valientes y se celebra la alegría de vivir en comunidad, manteniendo vivo el legado de los antepasados mientras se construye un futuro compartido entre risas, buena comida y respeto por la naturaleza.