
La playa de Mogor, situada en el municipio de Marín, es un rincón paradisíaco de la Ría de Pontevedra que destaca por su arena blanca y sus aguas tranquilas. Para mejorar la experiencia de todos los visitantes, se ha puesto en marcha un proyecto ambicioso centrado en la accesibilidad universal, permitiendo que el entorno natural sea disfrutado sin barreras por cualquier persona.
Este esfuerzo se traduce en la creación de una infraestructura moderna que elimina los molestos desniveles entre el Vial de Playas y la arena. Gracias a estas mejoras, el arenal se ha convertido en un espacio 100% accesible, especialmente para aquellos usuarios que se desplazan en silla de ruedas o tienen movilidad reducida, asegurando que nadie se quede fuera de la diversión veraniega.
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Detalles técnicos de la nueva pasarela y accesos

La pieza central de esta intervención es la instalación de una rampa diseñada específicamente para facilitar el descenso al agua. Para ello, se ha optado por utilizar madera sintética, un material extremadamente resistente y perfectamente adaptado a la corrosión y la humedad del entorno marino, lo que garantiza una mayor durabilidad de la obra.
Además de la rampa, los trabajos incluyeron una intervención profunda en las escaleras principales, situadas junto al Centro de Interpretación de Petroglifos. Se han eliminado los desniveles que hacían el camino incómodo y se ha procedido a la reconstrucción total de los peldaños, instalando además una nueva barandilla de acero inoxidable para mejorar la seguridad de los bañistas.
Durante la ejecución de las obras, que duraron aproximadamente dos meses, el acceso principal estuvo totalmente cerrado. Esto obligó a los usuarios a utilizar las otras dos entradas disponibles a lo largo del Vial de Playas, aunque el objetivo final era tener todo listo antes del pico de calor del verano.
Inversión y gestión del proyecto
La ejecución de este proyecto estuvo a cargo de la empresa ROCAS, con un presupuesto que superó los 100.000 euros. Es importante destacar que la financiación fue posible gracias al apoyo del Grupo de Acción Pesquero Local Ría de Pontevedra, reflejando un compromiso por humanizar no solo los núcleos urbanos, sino también los espacios naturales.
Paralelamente a la pasarela, el Concello de Marín tuvo que lidiar con unas obras de urgencia en el Vial de Playas. Estas acciones fueron necesarias debido a que la empresa Oresa no terminó los trabajos en el plazo previsto y dejó diversas deficiencias que generaban problemas de tráfico y situaciones de peligro para los peatones.
Críticas y controversias sobre la ejecución

A pesar de los anuncios oficiales, la obra no ha estado exenta de polémicas. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha calificado la intervención de insuficiente, llegando a tildarla de «tomadura de pelo». Según la concejala Davinia Lojo, la ubicación de la pasarela junto a un regato de agua crea un desnivel que, en la práctica, anula la accesibilidad para las sillas de ruedas.
Desde la oposición se denuncia que la erosión causada por el agua ha dejado parte de la estructura suspendida en el aire, sin una base sólida. Asimismo, critican que los anclajes metálicos al final del recorrido sobresalen varios centímetros, lo que podría provocar tropiezos accidentales para quienes pasean por la orilla.
Además de Mogor, se ha puesto el foco en el estado de la playa de Portocelo, cuya senda de acceso se encuentra presuntamente en situación de abandono por falta de mantenimiento, lo que ha generado un debate sobre la sensibilidad del gobierno local hacia la accesibilidad real y efectiva en todo el municipio.
Características generales de la playa de Mogor
Para quienes aún no conocen este lugar, la playa de Mogor es una joya de 400 metros de largo y 25 metros de ancho, con una forma de concha muy característica. Está rodeada por un bosque frondoso y se encuentra resguardada de los vientos, lo que la convierte en un sitio ideal para deportes como el windsurf, la vela o el esquí acuático.
Cuenta con la prestigiosa Bandera Azul, señal de su calidad y limpieza. Para llegar, se puede acceder desde Pontevedra vía autovía PO-12 y PO-11, siguiendo hacia Marín y tomando la PO-551. Es la segunda playa que se encuentra tras pasar Portocelo y dispone de aparcamiento a menos de 500 metros.
La combinación de una infraestructura renovada, la eliminación de barreras arquitectónicas y la belleza natural de sus aguas tranquilas hace que la Playa de Mogor sea un destino privilegiado. A pesar de las disputas políticas sobre la calidad de los acabados de la pasarela, la intención de crear un espacio inclusivo para todos los ciudadanos sigue siendo el eje central de las mejoras en la costa de Marín.
