
Si te gusta perderte por calles empedradas que cuentan historias milenarias, Tui es un destino que no te puede faltar. Esta villa fronteriza, que presume de tener uno de los cascos históricos más extensos y relevantes de toda Galicia, guarda entre sus muros un pasado sefardí fascinante que ha dejado una huella imborrable en su arquitectura y en su memoria colectiva.
Desde que se integrara en la Red de Juderías de España en 2019, la ciudad ha puesto en valor un patrimonio que mezcla la convivencia pacífica con los episodios más oscuros de la Inquisición. Pasear por sus rincones es hacer un viaje en el tiempo donde la herencia judía y judeoconversa se manifiesta en detalles que van desde una talla en una piedra hasta casonas con patios singulares.
Huellas materiales y tesoros del Museo Diocesano

Uno de los puntos más impactantes de la ciudad es, sin duda, el Museo Diocesano. Allí se custodian los sambenitos de lienzo, unas piezas que son auténticas joyas históricas y únicas en todo el continente europeo. Estos lienzos, que datan de principios del siglo XVII, nombraban a penitenciados por la Inquisición; destacan especialmente los de Antonia Henríquez y Andrés Duarte Coronel, quienes, al huir de la justicia eclesiástica, fueron condenados a ser quemados en estatua, motivo por el cual sus sambenitos muestran rostros envueltos en llamas.
En la Catedral de Tui también encontramos un testimonio sorprendente de la integración religiosa: una menorá labrada en el claustro gótico. Este candelabro de siete brazos es la prueba fehaciente de que ya en el siglo XIII existía una comunidad organizada y con la capacidad económica suficiente para colaborar en la construcción de un templo cristiano. Además, el museo conserva el cáliz gótico y el relicario de coco, obras maestras de plateros sefardíes como Abraan, Jaqó y Aaron Amín.
La arquitectura de la Judería y la Ruta Judía

Para los que prefieren explorar por su cuenta, existe una ruta autoguiada que arranca en la Plaza de la Inmaculada. A través de códigos QR y señales, el visitante puede descubrir que la comunidad no vivía aislada, aunque originalmente se concentraban en zonas como la calle de las Monjas (antigua calle Oliveira) y la calle Obispo Castañón. Un elemento arquitectónico que rompe los esquemas gallegos es la Casa de Salomón, propiedad del mercader Salomón Çaadia. Su estructura, organizada alrededor de un patio central abierto, es mucho más común en el sur de la península y se cree que estos espacios se utilizaban para celebrar la festividad de Sucot.
- Torre do Xudeu: Un tramo de la muralla fernandina donde residían familias judías y conversos alejados del centro de la aljama.
- Porta da Pía: Debe su nombre al mikvé o baño ritual que se encontraba en el patio de la antigua sinagoga.
- Cárcel Capitular: Edificio del siglo XVII donde estuvo preso el canónigo judeoconverso Francisco Coronel.
- Santuario y Sinagoga: Aunque la sinagoga terminó siendo usada como caballerizas en el siglo XVI, su ubicación original junto a las murallas marca el corazón del antiguo barrio.
Historia de una comunidad resiliente
Aunque es complicado poner una fecha exacta, los expertos creen que la presencia judía se consolidó hacia el siglo XIII, atraídos por el comercio fluvial y la exportación de vinos. A pesar de que gran parte de la documentación municipal desapareció, los archivos episcopales revelan la existencia de una aljama activa. Documentos de 1420 y 1437 mencionan el cobro de impuestos y fianzas pagadas por figuras como Salomón Baquix, confirmando que los judíos eran actores económicos clave en la ciudad.
La comunidad no solo destacaba en el comercio, sino también en profesiones liberales. Hubo médicos, mercaderes y plateros de gran renombre que mantenían una relación fluida con el cabildo catedralicio. Sin embargo, este equilibrio se rompió con el Edicto de Expulsión de 1492. Muchos optaron por la conversión forzosa, convirtiéndose en judeoconversos que, a pesar de intentar mimetizarse, siguieron siendo blanco de la persecución inquisitorial, especialmente familias influyentes como los Saravia o los Pereira.
Tui ofrece hoy un retrato completo de la experiencia judía en España, desde la prosperidad de sus mercaderes y la belleza de su platería hasta la cruda realidad de la represión. La combinación de evidencias documentales y restos arquitectónicos, como la carnicería judía de la rúa Triparia o las cruces labradas en fachadas, convierte a esta villa en un museo vivo donde el legado sefardí sigue respirando en cada esquina del casco antiguo.

